Europa celebra 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial

, de Sakke Teerikoski, Traducido por Xesc Mainzer

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Europa celebra 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial
Instalación artística de amapolas en recuerdo de la Primera Guerra Mundial en la Torre de Londres en agosto de 2014. Foto: Martin Pettitt / Flickr (CC BY 2.0)

Hubo un tiempo en el que Europa no era como lo es hoy. Europa era un continente de guerra y confrontación. Era el corazón del orden colonial mundial. Era un continente dónde los países podían edificar tal desconfianza entre ellos que su carrera armamentística acabaría escalando en un conflicto abierto que llevaría a todo el mundo a la guerra. Lo llamaron la Gran Guerra, y acabó hace exactamente 100 años, en un alto el fuego el 11 de noviembre de 1918.

Hoy celebramos el fin de la Gran Guerra a lo largo del continente europeo, y a lo largo de todo el mundo. Celebramos el hecho que se pusiera fin a un conflicto devastador, y que la paz prevaleciera – al menos durante un par de décadas. El 11 del 11 no es solo la fecha del fin de una guerra, sino que se ha convertido en un símbolo de paz en Europa tal y como la conocemos hoy. La unificación europea nos ha traído un continente en el que los países se han unido y formado fuertes lazos políticos y económicos para prevenir cualquier guerra futura en el continente. La devastación que se trajo al mundo cuando las grandes potencias europeas se enfrentaron en armas es un gran peso histórico que recae sobre nuestras espaldas, que es por lo que es tan importante conmemorar el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial.

Hay muchas formas de las que podemos ver el fin de la Primera Guerra Mundial como el nacimiento de la Europa moderna. La Europa de los imperios se convirtió en pasado. En su lugar, la Europa de las naciones-estado tomó las riendas. Muchos de los estados de Europa del Este que son hoy en día estados miembro de la UE declararon su independencia tras la guerra. El mapa de Europa tal y como lo conocemos empezó a tomar forma. Así mismo, Europa realizó un primer intento para abrazar un orden mundial basado en los valores liberales, los tratados internacionales y los derechos humanos. El fin de la guerra inició un declive en el sistema colonial que había, a fin de cuentas, contribuido enormemente a la escalada del conflicto y consecuente guerra.

En medio del amanecer de una nueva Europa, el fin de la Gran Guerra también disparó una oleada de una idea completamente novedosa – Eurofederalismo. Por primera vez en la era moderna, la idea de una Europa unificada se situó en la agenda. El Movimiento Pan-Europeo, que aún existe hoy en día, lanzó en 1923 la publicación de un manifiesto que presentaba la idea de un estado europeo. Aunque esa visión de un estado europeo era muy diferente de la Unión Europea tal y como la conocemos hoy, la idea central del Eurofederalismo y su primer momento de exaltación en la década de 1920 había llegado para quedarse. Daría forma a la política europea tras la Segunda Guerra Mundial tres décadas después, y en adelante. La idea que la unificación sería el camino a un continente en paz acabaría prevaleciendo.

Hoy damos casi por garantizado que la región antaño arrasada por la guerra comparte instituciones comunes, un mercado interno común, libertad de movimiento, el Euro, el programa Erasmus, valores democráticos y un lugar compartido en el mundo. Es importante recordar que no siempre fue así. La voluntad compartida de los países europeos para colaborar, empezando con la comunidad del carbón y el acero y expandiendo hasta otros ámbitos con el tiempo, ha traído consigo el nacimiento de un pacífico rincón del mundo, y el trabajo duro realizado para conseguirlo no debería ser olvidado ni descuidado. La UE como la conocemos hoy tiene un importante propósito de preservación de la paz, como lo tuvo en sus formas previas. La Historia nos ha enseñado que la paz no puede darse por garantizada. El día que la Gran Guerra acabó, en el onceavo día el onceavo mes de 1918, la gente de Europa no habría creído que otra gran guerra se desataría dos décadas más tarde. La Gran Guerra no se habría ganado el nombre de Primera Guerra Mundial si no hubiera ido seguida de la Segunda. Cuando miramos atrás 100 años, sabemos que la paz que celebramos hoy no duró. La memoria de una Europa maltrecha se siente, a pesar de todo, cada día más distante.

Mirando atrás al siglo pasado, que fue un siglo de confrontación, uno puede apreciar realmente el desarrollo pacífico por el que nuestra parte del mundo ha avanzado en las décadas recientes. Europa no es ya un continente de guerra. Hoy podemos apreciar el hecho que la norma es la paz en lugar del conflicto, y que los estados europeos colaboran en lugar de enfrentarse entre ellos. Europa no es ya un continente de división, sino de unificación. Tanto ha cambiado para mejor.

La Primera Guerra Mundial fue una guerra en la que europeos lucharon contra europeos. No deberíamos olvidar nunca nuestro belicoso pasado, deberíamos recordar siempre para apreciar la paz que tenemos ahora, y deberíamos aprovechar la oportunidad para celebrar la paz europea siempre que tengamos la oportunidad. Por lo que, ¡feliz aniversario Europa!

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