Los derechos digitales y la gobernanza de Internet, una necesaria conversación centrada en el ser humano

, de Jesús Cordero, traducido por Xacobo Agraso Pérez

Los derechos digitales y la gobernanza de Internet, una necesaria conversación centrada en el ser humano

Jesús Cordero, presidente de JEF Madrid, es el coordinador del proyecto español Derechos digitales, ¿qué me estás contando? incluido en el programa de trabajo de Gobernanza de Internet para 2021 de JEF Europe.

Esta línea de trabajo cuenta con la financiación de la Fundación Erasmus para la Juventud, del Consejo de Europa y del programa Europa para los Ciudadanos de la Comisión Europea con el objetivo de acercar a los jóvenes la importancia de la gobernanza en Internet y empoderarlos en el uso de las nuevas tecnologías.

Durante el último mes del 2021, hemos tenido la oportunidad de organizar un evento en este marco con el objetivo nuclear de acercar este debate a los jóvenes y mostrar diferentes perspectivas, siendo este primer acto el primer debate sobre los derechos digitales. En el primer trimestre de 2022 desde JEF Madrid tenemos el objetivo de continuar con la construcción de este tipo de espacios de dialogo y difusión de esta materia.

Durante los últimos veinte años, el desarrollo tecnológico ha cristalizado en el surgimiento y expansión de las denominadas Tecnologías Digitales. Estas están cambiando aspectos fundamentales de la creación y organización de la producción, distribución y consumo, y con ellos nuevas formas de relaciones sociales y de comunicación.

Desde el origen de las civilizaciones hasta la segunda mitad del siglo XVIII, el progreso tecnológico de la humanidad se había desarrollado sin mayores disrupciones en el campo de la ciencia y la tecnología que alterarían significativamente el orden social, político y económico. Desde la década de 1960, la realidad es diferente.

Existe un debate sobre si el período que estamos viviendo es parte de una «Cuarta Revolución Industrial» o de la Tercera. Lo que está fuera de toda duda es que la introducción de la tecnología digital en la sociedad durante el último medio siglo ha generado enormes redes interconectadas, cambiando fundamentalmente la forma en que organizamos nuestra vida económica, política y social.

La transformación digital de nuestra sociedad ya es una realidad en nuestro desarrollo presente y futuro, tanto a nivel social como económico. Sin embargo, el impacto que un uso indebido de los grandes conjuntos de datos personales recopilados, gracias a las tecnologías de la información, puede tener sobre la privacidad, la reputación e incluso la dignidad y la salud del ser humano es considerable. Hoy en día, nuestro activo más valioso a nivel mundial son los datos, un oro que ya no está hecho de minerales sino de ceros y unos, y que ha creado una realidad adicional que no es ni sensible ni física.

Por tanto, el ser humano debe articular instrumentos que le permitan evolucionar en su uso y desarrollo para garantizar que los usuarios mantengan el control sobre sus propios datos (y por tanto, sobre sus propios derechos).

La tarea de un Estado es satisfacer los intereses y necesidades de su población, es decir, cumplir con sus expectativas. Esta idea no es nueva. Uno de los artículos de la Constitución de Cádiz de 1812 (la primera en España y la tercera en el mundo) dicta que ’el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, ya que el fin de cualquier sociedad política no es otro que el bienestar de las personas que lo componen’.

En adelante, los Estados del siglo XXI, inmersos en este contexto de profundas transformaciones tecnológicas, económicas, sociales y culturales, deberán brindar a sus ciudadanos las herramientas que les permitan desarrollar sus proyectos de vida con un razonable nivel de seguridad y confianza en el sistema.

Por lo tanto, debemos pensar qué posición queremos tomar como ciudadanos de una sociedad cada vez más digital y qué derechos queremos proteger para poder definir nuestro rol en un escenario donde los datos lo son todo, donde se pueden modelar y procesar en volúmenes sin precedentes que me atrevería a calificar de inimaginables. A tal efecto, el viernes 3 de diciembre de 2021, más de 55 jóvenes se dieron cita en el Congreso de los Diputados para recibir formación y realizar propuestas para una mejor regulación e implementación de los derechos digitales, a través de la metodología del pensamiento creativo, en un evento organizado por JEF Madrid en colaboración con Generations for Health. Esta actividad fue parte del proyecto de Gobernanza de Internet de JEF Europe, apoyado por el Programa Europa para los Ciudadanos de la Comisión Europea y la Fundación Europea de la Juventud del Consejo de Europa.

Para definir qué papel queremos desempeñar, necesitamos saber de qué se trata el tema y esa es la razón detrás del nombre de nuestra mesa redonda nacional: Derechos digitales, ¿qué me estás contando? La idea era acercar esta conversación a tantos grupos y perfiles de personas como fuera posible.

Para ello, reunimos a jóvenes de universidades, centros de formación profesional y trabajadores en activo con profesionales de alto nivel. Además, también intentamos dar acceso a este debate a las minorías, para que tengamos representación de la comunidad migrante latina, LGTBQ + y personas gitanas.

El objetivo, al final, era sentarse en una mesa lo más diversa y amplia posible, no solo para escuchar, sino para ser escuchado y crear. Porque cuanto más hablamos de derechos digitales, que son derechos humanos en su aspecto digital, más conciencia se puede generar para promover el cambio y garantizar que las personas puedan disfrutar plenamente de sus derechos y libertades fundamentales tanto en la Red como fuera de ella.

El ponente invitado del evento fue Leonardo Cervera, director de la Oficina del Supervisor Europeo de Protección de Datos, quien explicó los riesgos de las nuevas tecnologías y afirmó que el humanismo digital debe prevalecer: «Las nuevas tecnologías deben mejorar la dignidad y la autonomía humana».

Además, en representación del Parlamento español, tuvimos a Miguel Gutiérrez, portavoz del Grupo Parlamentario Ciudadanos en las Comisiones de Interior y Defensa, quien recordó que “en un contexto de recuperación tras la crisis del COVID-19 y en el que de disponer de una fuente de financiación tan potente como es el paquete Next Generation EU, tenemos claro que la prioridad debe ser potenciar este ecosistema digital español y europeo de una forma que proteja y defienda la autonomía del individuo y, por supuesto, su sus derechos y libertades.”

Tras recibir una breve formación sobre el estado de los derechos digitales en España, único país del mundo junto con Francia que regula este aspecto, los participantes se dividieron en seis mesas. Cada uno de ellos se centró en tres de los 19 derechos que se reconocen en la Carta de Derechos Digitales: Protección de los menores en Internet, Desconexión digital y Educación digital.

La mesa relacionada con la protección de los menores en Internet planteó la necesidad de crear una asignatura de educación emocional en los niveles de Educación Primaria y Secundaria con el fin de empoderar a los estudiantes en la salud emocional, los derechos digitales y la protección del derecho al honor y la intimidad en La Internet.

En el grupo de educación digital, los participantes consideraron que la digitalización de la sociedad no puede y no debe deshumanizar el mundo. Por ello, propusieron la implementación de una educación digital humanística y una mejora de las herramientas de dictado de voz para asegurar una mayor inclusión de todo tipo de personas en todos los sectores. Otra propuesta fue la inclusión de un asesor digital para orientar al ciudadano en la realización de un trámite administrativo a través de la red.

En los grupos de discusión sobre desconexión digital, los participantes propusieron la prohibición del despido por no atender asuntos laborales fuera del horario laboral o la inclusión de medidas para favorecer la desconexión. También propusieron la creación de un servicio de evaluación psicológica y un sistema de seguimiento de la salud mental en el lugar de trabajo.

Nuestro reto común, que se inició con este panel ciudadano, es crear un espacio donde esta conversación pueda profundizarse. El informe con las ideas y propuestas definidas por los ciudadanos será remitido tanto al Parlamento español, a la Agencia Española de Protección de Datos y al Observatorio de Tecnología y Sociedad y Unión Europea. Y no solo eso, más acciones vendrán el próximo año en esta iniciativa marco, como una web donde todos los ciudadanos pueden acceder a recursos formativos y explicaciones integrales de cada derecho digital tanto en inglés como en español.

Además, planeamos albergar durante el primer semestre de 2022 una segunda conferencia de múltiples partes interesadas en la que la academia, el sector público y privado puedan brindar comentarios sobre estos 3 años de implementación de los derechos digitales en España, las ideas proporcionadas por nuestro panel de ciudadanos y los próximos pasos necesarios. Las recomendaciones y medidas definidas se compartirían en cooperación con la Coordinación de la Juventud de la UE y el Portal Europeo de la Juventud, entre otras partes interesadas, para servir como recomendación para otros países europeos que quieran comenzar a regular los derechos digitales.

Por último, pero no menos importante, es conveniente mencionar que los impactos en la salud mental del uso de estas tecnologías digitales fueron tan importantes no solo para nuestro panel de ciudadanos, sino también para los participantes de la última encuesta de la UE para definir las principales prioridades para el Año Europeo de la Juventud, que clasificaron la salud mental en tercer lugar.

Así, contaremos con un espacio específico para definir propuestas para un ejercicio seguro y saludable de nuestros derechos digitales y la prevención de problemas relacionados con la salud mental en el uso de herramientas digitales, colaborando con otros actores relevantes como el Servicio regional de Atención en Adicciones Tecnológicas, situado en Madrid.

En conclusión, este proyecto tiene como objetivo poner a los ciudadanos en el centro de una profunda reflexión sobre cómo queremos implementar mejor esos derechos digitales que nos hemos otorgado. Es decir, cómo queremos definir la sociedad digital que la realidad tecnológica actual y futura nos obliga a desarrollar. Aunque las nuevas tecnologías nos han traído muchos beneficios, también conllevan riesgos para el funcionamiento de nuestra sociedad, nuestros derechos y libertades y nuestra salud física y mental. Necesitamos asegurarnos de que las personas estén en el centro de las nuevas propuestas y avances para que nadie se quede atrás. Depende de nosotros ser y tener nuestra propia voz, sin hacernos eco de nadie más. Estamos creando un espacio para que aprendamos y seamos escuchados, démosle un buen uso.

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